sábado, 1 de octubre de 2011

"Despertaba el conde Olinos"

Mujer de clase burguesa que vive en una ciudad , provincia de comarca, cercana a la capital. Con una vida aparentemente cómoda, dedicada al marido, los hijos y ciertos actos sociales. Con un trabajo altruista que le proporciona la idea necesaria de sentirse alguien y aportar parte de sus inquietudes que poco es capaz de manifestar ni dar a conocer en su entorno habitual.
Un despertar de olores torbadoras que la transporta a su infancia, cuando todavía todo estaba por decidir. Un verano de largas y plácidas tardes de inquietantes paseos a la orilla del mar arrastran a Teide a la pasión de los sentimientos amorosos, que antes no conocía. Y se transbalsa de manera que sale de un sueño profundo en el que vivía y empieza a aprender que existe un mundo diferente, rico, lleno de nuevas sensaciones . Con pudor y asombro su renovada energía la guía a descubrir y con la precaución que la caracteriza se prepara a iniciar un viaje, su viaje y el de nadie más.
Cuando ya en el interior de Teide se intúia cierta predisposición a la receptividad se topó , de forma casual y dentro de su rutina una música ya familiar con sonido diferente. Las mismas notas, el mismo cantar... Algo se había ya movido en su interior, el despertar iba afianzándose de forma deiscreta pero no para ella. Un personaje "agitanado", entre explosivo e incoherente con una sensibildiad extrema a flor de piel le ofreció la oportunidad de reencontrarse con aquella música con olor: sus raíces, familia, infancia, escuela... Y un nudo quedo en medio de su garganta impidiendo que el llanto apareciera de manera impropia en ella . Esperó hasta estar sola y lloró, lloró, lloró... con aquella liberación que andaba esperando ya hacía demasiado tiempo.
No se sabe qué es, ni en qué momento empiezas a preguntarte lo que es apropiado o inapropiado en cuestión de sentimientos. Se ve que manifestarse abiertamente puede incomodar y no está dentro del protocolo. Por esa razón cuando te topas com personas que rondan una imperfección (la de manifestarse tal como son) semejante a la de Teide no cabe más que guardárselo com un regalo preciado y con el tiempo ver si ese regalo puede ser enseñado.
Mil gracias a las personas que actúan, sin saberlo, como "chispas" y encienden el fueguito que todos llevamos dentro que en ocasiones queda apagado por capas y capas pesadas de represión. Mil gracias a las personas fogosas que rondan por ahí y no lo esconden, mil gracias por la manera particular de manifestarlo... sin ellas yo no habría despertado de mis reiterantes letargos.
Sólo deseo hallar mi chispa y no tener miedo a manifestar mi fogosidad.





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