La verdad es que en momentos como este todo lo encuentro acertado y erróneo. Me digo a mi misma que no hay para tanto y lo siguiente que siento es un miedo atroz por si resulta que lo que está ocurriendo sí es para tanto.
Hoy me he sentido una niña muy pequeña que tenía que parecer adulta, más que nunca adulta, muy adulta y con esa inseguridad he tragado saliva y he dado la cara hasta donde he sabido darla. He mostrado mi mejor de las sonrisas a las personas que más quiero y se encuentran en un momento delicado, abrazar y besar a mi madre con ganas y no porque toca... Y yo tragando saliva e intentando mantener un tono de voz tranquilo y confiado.... Mientras me preguntaba en silencio si podría aguantar mucho más tiempo disimulando mi pena, mi miedo, mi dolor...
Asustada, sola, helada, paralizada imaginándome lo que sería compartir ese momento con un hermano/a a quien poder llorarle, hablarle, enfadarle, quererle... Cuanta soledad me rodea... y me he dado cuenta que , a pesar, de "manejarme" con autosuficiencia y estar convencida de eso, la vida te pone esas situaciones que sabes que algún día llegaran pero las crees bien lejos y ¡ Zas! llega ese día y yo vuelvo a tragar saliva y a cuestionarme si es para tanto o no , si es acertado o erróneo, si estoy a la altura o no, si aguantaré , esta vez, el nudo en la garganta, si callaré las palabras que no deben ser oidas, si sabré encontrar y expresar el mensaje correcto que ayude en ese momento y reponga...
Como en un sueño vienen a mi a cabeza imágenes de mi padre joven y guapo, vital, ocurrente y enérgico y lo observo , ahora, en esa cama de hospital: canoso, delgado, débil pero eso sí, igual de guapo y atractivo .Y espero el momento aquel que en en situaciones parecidas se reponía dando ordenes a los médicos, organizándonos a todos, dándonos esa fuerza y energía que siempre le ha caracterizado y yo me veo y me pregunto : ¿Ya llegó el momento? ¿Estaré a la altura?, ¿Podré con todo? ¿Encontraré mi fuerza, mi energía....? Y sin sentirme sola porque me conozco, me veo rodeada de soledad, una soledad que acecha, que espera aparecérseme para avivar mis miedos, para alimentartar mi inseguridad, para paralizar mis decisiones, mis palabras y de nuevo vuelvo a tragar saliva y sonrío, sonrío con cariño y me pregunto por qué la vida no me ha dado un hermano/a con quien poder estar hoy, por ejemplo.
No se lo que es acertado y/o equivocado, y decido recuperar aquella generosidad y bondad que siempre viene conmigo para ofrecérsela a los que más quiero y ahora necesitan de mi . Y yo que me conozco tan bien (o creo qconocerme tan bien) busco: bondad, generosidad... y qué más, qué más ... porque debe haber algo más que sea genuino y auténtico en mi que no haya ni la más mínima sospecha de artificialidad.... Y con ese agotamiento decido escribir sin saber a quien pedir que me lea y escuche sin que se seinta abrumado/a y pienso en tí y así hago sin esperar respuesta pero sabiéndome acompañada.
Mil gracias